Por un problema logístico, esta carta de Dña. Virginia se había quedado pendiente de publicar y con algo de retraso la incluimos a continuación:
De Doña Virgina a sus niños, alumnos, hombres y mujeres (1976-77/1985-86)
“Noche inolvidable llena de recuerdos, alegría, emoción… y especial agradecimiento.”
A mediados de febrero, por la tarde, estaba descansando cuando sonó el teléfono. No conocía al que me estaba hablando, “¿Quién será el pesado éste?” pensé.. pero no dije nada… cuál no fue mi sorpresa cuando me dijo “Soy Nicandro”, enseguida lo conocí, hay nombres que nunca se olvidan “¡¡Sí, Nicandro!! ¡alumno mío y sobrino de Juanita!”. Estuvimos hablando mucho tiempo, recordando nombres de compañeros de nuestra clase y alguna que otra anécdota de aquellos años. Mi gran sorpresa fue cuando me explicó el motivo de su llamada.. “localizar a todos los compañeros de la promoción 1976-77 / 1985-86, para celebrar una convivencia con los que fueron sus profesores durante toda la EGB, entre los cuales estaba yo, Virginia”.
Fue tan grande la emoción que, sin pensarlo dos veces, decidí asistir a dicha convivencia. Después de solucionar los problemas de desplazamiento llegué al Colegio Príncipe Don Juan Manuel y, aunque no creía lo que estaban viendo mis ojos, allí me encontré, después de 25 años, con algunos de mis antiguos compañeros: Dña.. Francisca, Dña. Emiceli, Dña. Virtu Várez, D. Jesús, D. Román, D. Roberto, etc.. y especialmente con todos vosotros, niños de entonces y hombres y mujeres de hoy.
Esta noche ha sido para mi y para todos una gran noche, una noche inolvidable. El encuentro inesperado con mis niños y niñas, convertidos hoy en unos hombres y mujeres maravillosos en todos los aspectos.
A todos vosotros os digo que no podéis imaginar la gran emoción y alegría que me habéis dado al celebrar este encuentro, después de 25 años. Jamás podré borrarlo de mi corazón.
A vosotros, personas mayores, a los que nunca os hubiese conocido de no ser por la acreditación con vuestro nombre y vuestra foto de cuando teníais 8 o 9 años.. qué “rebonicos” estabais…
Todos queríais hablar a la vez, contarme vuestras vidas “Señorita, ¿me conoce?, ¿se acuerda de mi? Yo soy.. Nicandro, Mª Jesús, Mª Dolores, etc…. y trabajo de gerente, empresario, abogado, enfermera, profesora de instituto, contable, agente de seguros, etc.. y con vuestra acreditación en la solapa para que os reconociera, fuisteis contando en poco tiempo los 38 años de vuestras vidas. Tampoco faltaron el recuerdo de anécdotas, historias de la clase, etc.. propias de aquella edad escolar que quedan grabadas para siempre. Todos, uno tras otro, expresasteis todas vuestras ilusiones, ideales, futuro, vuestras ganas de vivir.. con tanta emoción, alegría y felicidad reflejado en vuestros rostros que no dejaba de ser “un sueño encantado” hecho realidad, del que nos gustaría no despertar.
Pero también hubo un momento que me dejó conmocionada, helada y triste, fue el saber que Juan Manuel Cerdán había fallecido en un accidente de tráfico; a pesar de no estar presente, sí lo estuvo en mi mente, y sí, me acordé de su carica y de lo buen chiquillo que era. Es una lástima, pero lo bueno es que sigue vivo en nuestra memoria como alguien que nos dejó huella y buenos recuerdos.
En conclusión: la emoción de este encuentro no se puede expresar con palabras: besos, risas, lágrimas, recuerdos..
Desde mi llegada, en 1976, muchos son los buenos recuerdos que tengo y que no podré olvidar de este gran pueblo que es Villena,..
Primero, por sus gentes: sencillas, trabajadoras y especialmente acogedoras para todos aquellos que hemos venido de fuera;
Segundo, por su gran historia, como queda reflejado en sus monumentos (el Castillo de La Atalaya, el Palacio Municipal -con el claustro y salón de plenos-, la Iglesia de Santa María, la Iglesia de Santiago, el Santuario de la Virgen de las Virtudes, el Teatro Ruperto Chapí); sus museos (el Museo Arqueológico José María Soler, el Museo del escultor Antonio Navarro Santafé, el Museo Etnológico Jerónimo Ferriz, el Museo del Botijo y el Museo del Festero), sus personajes (el Marqués de Villena, Príncipe Don Juan Manuel, Antonio Navarro Santafé, Ruperto Chapí..),
y por último, sus famosas fiestas de Moros y Cristianos en Honor a la Virgen de las Virtudes que, como dice mi hija, “nada tienen que envidiar a otras de más renombre”.
De los 41 años de mi vida profesional éstos son los que más he disfrutado en la escuela. Han sido años de trabajo duro, pero recompensados por alumnos trabajadores, obedientes, estudiosos y de buen comportamiento. A todo esto tengo que añadir la gran preocupación, apoyo e interés de vuestros padres, en vuestra formación y educación, y de los que debéis estar más que orgullosos; para ellos mi reconocimiento por la colaboración que tuvieron conmigo.
Esta noche, después de tantos años de escuela, vosotros, mis niños, mis alumnos, me habéis demostrado que esa labor callada y silenciosa de vuestros maestros, de la que nadie se acuerda y pocos reconocen, “esa labor”, no ha sido en balde, siendo una muestra de ello este extraordinario encuentro que con tanto cariño nos habéis ofrecido a todos los que pusimos en vuestras mentes las bases de vuestra educación y formación.
Y por último, mis queridos niños, alumnos, hombres y mujeres, quiero agradeceros de todo corazón esta gran velada en la que habéis revivido tantos recuerdos olvidados y dormidos. Gracias a todos, los que estuvísteis presentes, los que por motivos personales no pudísteis estar (pero que igualmente os recordamos), gracias en especial a Nicandro, Mª Jesús Polo, Carlos Pérez, que con la colaboración de Dña. Rosa Gisbert habéis hecho posible este gran acontecimiento, el vivir la realidad de un sueño que no esperaba y que jamás olvidaré.
Gracias
Dña.Virginia Mateo Villena